24/10/2011

La gilipollez de la violencia de género.

Quizá penséis que este título es demasiado agresivo, pero no es más que una muestra de mi indignación hacia esta sociedad que, entre muchas otras cosas que me disgustan, legisla a golpe de telediario.
Estoy hasta las narices de que la gente piense que aumentando las penas, inhumanizándolas (como es pedir la cadena perpetua o pena de muerte para según qué delitos), se pueda reducir la criminalidad. Señores, la criminalidad no se reducirá por el código penal y sus sanciones, se reducirá por la educación y la prevención que se hagan antes de que se cometa el delito.

Pero yo he venido a hablar de mi libro, como diría Francisco Umbral, y el tema del que quisiera hablar hoy no es otro que el de la violencia de género. Tema del cual la prensa se hace eco CADA DÍA sin tener mucha idea de lo que se considera violencia de género y lo que no. Así que este artículo de hoy se lo dedico a mis amigos los periodistas que tanto aprecio como habréis podido ver en la entrada anterior.


No se puede entender qué es la violencia de género sin antes explicar la violencia familiar. Así que empecemos por el principio.

La violencia familiar (también conocida por el nombre de violencia doméstica o violencia intrafamiliar) es aquella que se da dentro de la familia, bien de padres a hijos, bien de hijos a padres, de hijos a abuelos o entre los padres. Así que, como podéis ver, la violencia de género está incluida dentro de la familiar. Pero, si la violencia de género incluye maltrato físico y psicológico en la pareja, eso significa que no solo se puede dar de hombres a mujeres, sino que el hombre también podría ser víctima por parte de su mujer en este tipo de violencia. Pero no, la ley, en el artículo 148.4º del Código Penal, no lo contempla, solo habla en el caso en que "la víctima fuere o hubiese sido esposa, o mujer que estuviere o hubiese estado ligada al autor por una análoga relación de afectividad, aún sin convivencia".

Y, ¿por qué el hombre no puede ser víctima? Se me ocurren varias respuestas. Una, porque los medios de comunicación no hablan de ello, y seguramente no lo hagan porque en el código penal no se contempla. Otra, porque cuando un hombre sufre violencia de género se le hace el doble (o triple) de daño ya que, no solo sufre la violencia física o psíquica por parte de su pareja, sino que también sufre su masculinidad que está puesta en duda (ya no es él el que lleva los pantalones en casa) y sufre el estigma social que pueda conllevar la revelación de la violencia por parte de su mujer (los demás lo verían como un cobarde y un tonto y no le darían el soporte de una víctima, sino que seguramente acabarían mofándose de él). Entonces, ¿por qué llamamos violencia de género cuando sólo regulamos (y penamos) el ataque a un solo género (al femenino)? Por suerte algunos medios de comunicación usan de vez en cuando el término de "violencia contra la mujer", que a mi, sinceramente, me gusta más. Pero aun sigue pareciéndome una gilipollez poner "etiquetitas" a cualquier conducta. Porque, señores, la violencia contra la mujer, delito que entró en nuestro Código Penal hace 7 años gracias a la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, no es más que un delito de lesiones tipificado desde mucho antes en el CP.

La violencia de género y el delito de lesiones
El delito de lesiones se regula en el artículo 147 del Código Penal y dice:
El que, por cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental, será castigado como reo del delito de lesiones con la pena de prisión de seis meses a tres años [...].
Vamos, que si zurro a alguien me pueden caer entre seis meses y tres años. Pero, ¿la violencia de género no es zurrar a alguien? Vamos a ver qué dice el Código Penal en el siguiente artículo:
Las lesiones previstas en el apartado 1 del artículo anterior podrán ser castigadas con la pena de prisión de dos a cinco años, atendiendo al resultado causado o riesgo producido:
  1. Si en la agresión se hubiere utilizado armas, instrumentos, objetos, medios, métodos o formas concretamente peligrosas para la vida o salud, física o psíquicas, del lesionado.
  2. Si hubiere mediado ensañamiento o alevosía.
  3. Si la víctima fuere menor de doce años o incapaz.
  4. Si la víctima fuere o hubiese sido esposa, o mujer que estuviere o hubiere estado ligada al autor por una análoga relación de afectividad, aun sin convivencia.
  5. Si la víctima fuera una persona especialmente vulnerable que conviva con el autor.

O sea, que si hago lo descrito en el artículo 147 pero en vez de zurrar a alguien de la calle, mi marido me zurra, entonces le cae prisión sí o sí (porque le caerán más de dos años seguro). Pero si soy yo quien le zurro, entonces el juez decidirá cuánta pena de prisión me cae de entre seis meses y tres años y si decide que son dos años o más entonces entraría en prisión. Ya sabéis, si son menos de dos años de prisión, se sustituye por multas o trabajos en beneficio de la comunidad.


A todo esto, resulta que nuestro Código Penal contempla unos complementos muy bonitos para nuestras penas que pueden rebajar o incrementar la pena. Son los llamados agravantes y atenuantes.
Por ejemplo, si yo mato a alguien y, antes de que la policía lo descubra, me acerco a una comisaría y confieso los hechos mostrándome arrepentido, eso deberá tenerlo en cuenta el juez y rebajarme la pena. Pero si yo mato a alguien porque otra persona me ha pagado para que lo hiciera, entonces eso aumentará mi pena de prisión. Pero el Código Penal solo tiene un artículo para el homicidio (matar a alguien), lo demás son características que se pueden dar en el hecho que hacen que aumenten o disminuyan la pena. Lo mismo debería ocurrir con el delito de lesiones y la violencia de género. El delito de lesiones es el tipo básico y la violencia de género, puesto que es el mismo delito pero con unas características algo más concretas, debería conllevar las agravantes oportunas y no ser un delito más en el Código Penal, como si fuera diferente al de las lesiones.
Entonces, ¿por qué en vez de incluir un nuevo tipo delictivo como hemos hecho con la violencia de género simplemente no hemos añadido un agravante? Pues mira, ganas de tocar los cojones el Código Penal y modificarlo para que te tengas que comprar un "librito" nuevo. Por eso y porque, como no, los medios de comunicación empezaron a machacar en el tema con anuncios escandalosamente violentos, manipulando al pueblo (desgraciadamente, aún lo hacen) para que creyeran que habían más agresiones hacia las mujeres de las que realmente habían. Y por eso, para que la gente criticara menos el derecho penal, modificaron el artículo 148 añadiendo las características de la violencia de género.

Visto pues que la mal llamada violencia de género es un delito de lesiones, cuando un hombre mata a su mujer, ¿qué es? Pues señores, eso es un homicidio o un asesinato. Lo que determine finalmente el juez. Pero la prensa, tan sensacionalista como siempre, cada vez que hay un homicidio o asesinato de estas características habla de la violencia de género.


Y todo esto es consecuencia de legislar a golpe de telediario. No se piensan las cosas y creamos preceptos nuevos cuando ya estaba regulado anteriormente. Solo para callar algunas bocas que hacen mucho ruido. Pero esto no soluciona nuestro problema. Lo que verdaderamente soluciona la violencia familiar, sea del tipo que sea, es la educación. Citando a la Doctora Mirentxu Corcoy Bidasolo en el libro Política Criminal y Reforma Penal, de V. Gómez Martín: "la violencia de género se mantiene, entre otros motivos, por la pervivencia de valores patriarcales, que alimentan unos estereotipos diferenciados en función del sexo y sitúan a las mujeres, expresa o tácitamente, en situación de subordinación". Corcoy opina que "la ineficacia del nuevo delito [...] no se debe al contenido del precepto sino a razones culturales, religiosas, psicológicas y sociológicas, algunas de las cuales, como el temor de las víctimas a denunciar, fueron puestas de relieve en la circular 1/1998 de la Fiscalía General del Estado". Por lo tanto, es muy importante educar a las futuras generaciones en un respeto hacia el prójimo y fomentar la empatía, el ponerse en la piel del otro, para que estas conductas violentas puedan verse reducidas, sean en el ámbito que sean.

4 comentarios:

  1. Hola Alba! dos cosas a comentar: a) creo que también se tiene que apostar por una rehabilitación, es decir la prevención secundaria/especial.
    Y b) siempre me he preguntado si el tratamiento de esta problemática por parte de los mmcc no genera el efecto contrario, es decir, que "inciten" o promuevan la violencia de género. Es cierto que comprobarlo científicamente es imposible, pero viendo la indiferencia con la que se informa parece ser que genera pues eso, indiferencia y no reflexión.
    Saludos!

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  2. Hola Hana_dt!
    Tienes razón, la rehabilitación es una medida muy importante para que no vuelva a producirse el delito.
    Existe un tratamiento muy adecuado para estos tipos delictivos llamado Modelo de Facetas en el que se trabajan tres facetas a la vez que interactúan conjuntamente en el individuo y son: 1) la faceta de los hábitos antisociales, 2)la faceta del pensamiento (que ampara y justifica las conductas antisociales) y 3) la faceta de las de la desregulación emocional (los detonantes de la conducta antisocial)
    Por supuesto hay muchos más, pero este me gusta especialmente :-)

    Respecto a la persuasión de los Medios de Comunicación a la comisión del delito, no sabría qué decirte. Cierto es que hay muchas denuncias de maltrato que acaban siendo falsas pero que, ya de entrada, el juez que las recibe, acaba interponiendo una orden de alejamiento al supuesto maltratador "por si acaso". Y ya no hablamos de los problemas que derivan de la ley, ya que no tiene en cuenta los maltratos de mujeres hacia hombres, de mujeres hacia mujeres y de hombres hacia hombres. Permitimos el matrimonio homosexual pero los dejamos desamparados ante la violencia de género.
    Vamos, que la ley es absurda.

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  3. Muy de acuerdo con tu artículo. Añadir que el absurdo se extiende a ámbitos como el laboral, por ejemplo en función pública, donde la funcionariA que haya sufrido malos tratos tiene una serie de, llamémoslas prerrogativas, en sus derechos laborales, que por supuesto no se aplican a los funcionarios maltratados porque la ley directamente no los tiene en cuenta. Y sobre la duplicidad en el CP, es absurda, para mí es igual que aquellos que abogan por llamar al matrimonio homosexual de otra forma que no sea matrimonio: misma figura jurídica, mismos derechos = mismo nombre

    Nica

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  4. Educación en el respeto, en la igualdad,sin llegar a los extremos sexistas.

    Muy de acuerdo contigo....

    Will.

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