9/9/2011

CSI: Crime Scene Information: La información en una escena del crimen. (Parte I)

Soy morbosa, no lo voy a negar. Y puede que el morbo fuera uno de los motivos por los cuales me hice criminóloga, no lo sé. Desde luego que, cuando empecé mi primer año de carrera, esperaba que me hablaran de asesinos y gente enferma que veían muerte y destrucción por todas partes. Pero no, no fue así. Es más! Me empezaron a hablar de la escena del crimen en tercero de carrera y luego otra vez en cuarto, y en quinto remataron. Pero como este es mi blog y puedo seguir el orden que a mi me de la gana, pues no voy a esperar un año para hablar de ella. Y lo voy a hacer YA.

Cuando nos encontramos ante una escena del crimen, lo primero que hacen los profesionales es la llamada inspección ocular. No, el forense no se acerca a la víctima (medio) muerta y observa detenidamente sus ojos, sino que inspección ocular es el nombre que recibe toda actuación o procedimiento por parte de los profesionales en la escena del crimen para determinar cuáles fueron las causas de éste. Y, aunque parezca que en las series siempre van directamente a ver cómo murió Fulanito, acostumbran a seguir un orden. Generalmente van de lo macro (hacen un cuadro general de lo sucedido, una "fotografía" metafóricamente hablando) a lo micro (pequeños detalles centrados en el hecho delictivo).

Encarna, una mujer muy pasional, está casada con Pepe, un hombre de costumbres. Pepe se levanta cada día a las 7 de la mañana aunque no tenga nada que hacer, hace sus necesidades, se lava la cara, se prepara un café y desayuna unas galletitas, se afeita, se ducha, se lava los dientes, se viste y se va. Y no vuelve hasta las 8 de la noche. Encarna es ama de casa y cuando se levanta de la cama Pepe ya no está. Ella solo ve a su marido a la hora de cenar y en la cama, aunque en esto último más bien poco. A Pepe le gusta hacer el amor los Lunes, para empezar bien la semana, y los Domingos, para acabarla con alegría. Pero Encarna necesita más. Así que ha contratado a un jardinero para que le corte el césped (ejem!). Como bien suponéis, queridos lectores, Pepe es un celoso y un posesivo de mucho cuidao', y lo que es suyo no se toca sin su permiso. Y sí, esto va a acabar como el rosario de la aurora. Porque resulta que un día, Pepe se deja unos papeles super importantes de unos clientes en el despacho de su casa y a media mañana tiene que volver a recogerlos y... ¡sorpresa! Encuentra a Encarna medio desnuda a punto de caramelo con el jardinero. Pepe se cabrea mucho, nunca antes había hecho daño a su mujer pero esta vez se había pasado de la raya. Abre el armario del dormitorio, busca debajo de los jerséis de lana en la estantería de arriba y saca una recortada. Apunta y dispara. Dos veces. Limpio. Sin sufrimiento. Un tiro a él en la cabeza y otro a ella en el corazón.
OBSERVACIÓN MACRO: Cuando llegan los profesionales a la escena del crimen y la observan en su totalidad, haciendo una valoración general, hacen una aproximación del perfil del criminal según el tipo de escena: organizada o desorganizada. Generalmente, cuando la escena es organizada, el crimen ha sido planificado. Adjudicaremos también al agresor la característica de organizado y por tanto deduciremos que se trata de una persona fría, inteligente, socialmente competente, susceptible a precipitantes estresores situacionales, demuestran premeditación y planean y controlan el acto criminal. Hay, por tanto, escasez de pruebas y la escena del crimen estará manipulada para despistar a los investigadores.
Supongamos que Pepe ya conocía la relación entre Encarna y el Jardinero pero no tenía pruebas concluyentes sobre ello. Así que, premeditadamente, un día guarda un arma allá donde su mujer no pueda encontrar nunca, deshace la cama y cubre el colchón con una sábana de plástico para que no se manche y un par de toallas encima, vuelve a poner las sábanas que habían y deja la cama hecha tal cual estaba. Después de cometer el crimen solo tiene que retirar todo lo que se haya manchado de sangre, quemarlo en la parte de atrás del jardín y ya no habrá pruebas que lo incriminen.
Los desorganizados serán justo lo contrario. El agresor padecerá cierto desequilibrio psicológico y se sentirá rechazado por la sociedad, tendrá baja autoestima y baja inteligencia. Su crimen no es planificado y no habrá manipulación de pruebas. Es más, el arma del crimen puede estar presente.
En este caso Pepe se dejó los papeles del cliente por puro despiste y cuando volvió a casa y vio lo que pasaba no pudo soportarlo y los mató a ambos. Luego llamó él mismo a la policía sin saber muy bien lo que había hecho ni lo que estaba haciendo.
En la observación macro también se tomarán fotografías de la escena y se seguirá el orden citado anteriormente, de lo más general, a lo más específico.
OBSERVACIÓN MICRO: En este tipo se incluyen las autopsias pero esas se las dejaremos al forense. Las pruebas que podemos encontrar en una escena del crimen son muy diversas. Citaremos las más comunes y las clasificaremos en dos grupos: las pruebas orgánicas y las inorgánicas.
Como pruebas orgánicas encontramos:
1. Sangre: presentan aspectos muy diferentes en función de su antigüedad y del soporte donde de se encuentren. Cuando encontramos una mancha y no estamos seguros de que sea sangre usaremos un reactivo químico llamado Luminol. Sí, el que usan en CSI.
2. Semen: es una de las pruebas más importantes en delitos seuxales porque nos permite identificar al agresor por ADN. Algunos de vosotros ya sabréis cómo queda una mancha de semen sobre un tejido pero, por si no lo sabéis, la tela queda acartonada y el color de la mancha se vuelve grisáceo. Sobre la piel presenta un aspecto viscoso y sobre el pelo presenta un aspecto engomado, como en Algo Pasa con Mary.
3. Papiloscopia: este es el nombre que recibe la recolección de pelos y cabellos. Según la forma que tengan podremos determinar si fueron cortados o arrancados o se cayeron o lo que sea. Nos ayudarán a determinar si hubo violencia.
4. Uñas: pueden contener restos de piel, pelos, sangre, del agresor.
Como pruebas inorgánicas citaremos:
1. Fibras textiles: pueden ser naturales (lana, visón, seda, algodón, etc) o artificiales (formadas por polímeros sintéticos como poliester, policroruro de vinilo, etc).
2. Vidrio: dependiendo de dónde lo encontremos podremos determinar si una ventana por ejemplo fue rota desde fuera o desde dentro.
3. Polvo, tierra, barro: pueden proceder del lugar de los hechos o de otros lugares y pueden indicarnos si se ha movido el cadáver de sitio. También puede relacionarlos con determinados lugares y contribuir directamente a la identificación del autor.
4. Residuos de disparos: nos ayudarán a establecer la distancia desde la que se efectuaron determinados disparos e incluso la mano que disparó.
Evidentemente, de todos los elementos, tanto orgánicos como inorgánicos, que he citado hay muchos más pero he preferido nombrar los que considero más relevantes. Y si queréis conocer los demás podéis preguntarme o compraros el libro Psicología Jurídica, Un enfoque criminológico de Miguel A. Soria Verde (Ed. Delta Publicaciones).

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