26 de ago. de 2011

La bisexualidad existe en los hombres. ¿Y en las mujeres no?

Acabo de leer una noticia del New York Times que dice que un estudio desvela que la bisexualidad existe en los hombres (man). Me ha hecho especial gracia que dijeran que se había encontrado en los hombres y no en las mujeres. Pues me pregunto, si es bisexual, ¿porqué no se puede encontrar indistintamente en un sexo y en otro y solo se ha visto que existe en los hombres? ¿porqué solo hicieron el estudio con hombres? ¿es porque era más fácil ver si aquello se ponía duro? En fin, no quiero ser grosera, pero me parece una mierda pérdida de tiempo de estudio.

La bisexualidad es tan sencillo como que todos tenemos nuestros gustos y habrá al que le gusten los helados de chocolate y otros a los que le gusten los helados de fresa y luego están los que les gustan los helados con dos sabores. ¡Si es que no hay más! Tus preferencias sexuales son cuestión de gustos. Pero no podemos negar que la sociedad influye de mala manera en nuestros gustos.
Lo sé, este último párrafo me ha quedado muy... resumido. ¡No se puede sintetizar toda la Sociología de la Sexualidad en un solo párrafo sobre los gustos que tiene cada uno con los helados! Así que partiré desde la premisa última: la sociedad influye sobre nuestras preferencias sexuales. Y de este tema, Oscar Guasch (sociólogo de la Universidad de Barcelona) sabe un montón.
En su discurso La crisis de la heterosexualidad del 12 de Febrero de 2008 sus primeras palabras fueron: "La heterosexualidad es un invento médico-burgués del siglo XIX". Esta afirmación no se puede entender sin tirar atrás unos añitos en el tiempo.
En la época romana, la mujer era un objeto para concebir hijos y el hombre obtenía placer de la mujer pero también de otros hombres (y no, no eran gays ni bis porque entonces no existía el concepto). Un ejemplo de estas relaciones entre hombres eran las de poder, es decir, un hombre con un cargo superior a otro "sometía" al hombre de cargo inferior a mantener relaciones sexuales con él si quería escalar en su puesto. Pero en cuanto la religión cristiana se empezó a imponer en las diferentes sociedades, el placer carnal empezó a ser visto como pecado y, la única relación sexual aceptada era aquella que tenía finalidades reproductivas. Como consecuencia de ésto, las relaciones entre hombres ya no podían llevarse a cabo porque la finalidad no era concebir.
Y, ¿qué aparece después? ¡La Ilustración! Y con ella la ciencia y el progreso y la medicina adquiere mucho poder. Pero aún continuábamos cristianizados y se sigue pensando que las relaciones entre hombre y mujer son "naturales" porque es de la única manera en que podemos procrear. Las otras son vicio, placer carnal y no son naturales, ¡¡es una aberración!! Pero como bien dice Guasch en Para una Sociología de la Sexualidad:

A lo largo del siglo XIX, las disidencias sexuales (a las que la Edad Moderna denomina genéricamente sodomía) se convierten en perversiones sexuales. Lo que Tardieu denomina «vicios» o «perversiones morales», a finales de siglo están ya caracterizadas como enfermedades. Hacia 1887, en Psychopathia sexualis, Krafft-Ebing realiza la síntesis de los conocimientos médico-psiquiátricos en torno a las perversiones al aplicar la teoría de la degeneración a la etiología de las perversiones.El tránsito ha terminado. La Medicina sustituye a la religión, el perverso al sodomita, y el enfermo al pecador. En adelante las disidencias sexuales son, además de pecado y delito, y atentados contra el pudor, un problema de salud. También los trabajos del psicoanálisis están en esta línea. El modelo de normalidad sexual definido por la Medicina a lo largo del siglo XIX es un modelo heterosexual, reproductivo y moral. Es heterosexual porque sólo acepta las relaciones sexuales entre personas de distinto sexo; reproductivo porque condena toda práctica sexual que no tenga por objeto la reproducción; moral porque utiliza argumentos presuntamente científicos para condenar las disidencias sexuales.

Y con estos argumentos, y hasta los años 60 del siglo XX, aparece la Revolución Sexual también (conocida como Época Hippie) y con ella las enfermedades de transmisión sexual. El mítico mito (valga la redundancia) de que el SIDA se transmitía por mantener relaciones sexuales entre hombres.
El resto ya lo conocéis. Época tecnológica y con ella la globalización. Contacto con muchas culturas y por tanto mentes más abiertas y respetuosas con las diferentes maneras de pensar y entender la vida de cada uno. Y todo esto afecta a la sexualidad en tanto que cada uno tiene su visión particular del placer. Aunque siga aun arraigada a la visión católica ya no es tan radical como en el siglo III.
_______________________
Si queréis saber más sobre Oscar Guasch y su visión sociológica de la sexualidad podéis consultar los siguientes links:



4 comentarios:

  1. Un gran articulo muy bien escrito y sin expressar un opina y con gran referencia historica.

    Veo que estas bien educado sobre el asunto.

    Un gran entrada po su nuevo blog.

    Derek M.

    ResponderEliminar
  2. En los juegos olímpicos, el ganador de una prueba ascendía al "honor" de mantener relaciones con el rey.

    La sexualidad a lo largo de la historia cambia de una forma fascinante. Muy buen artículo :)

    ResponderEliminar
  3. Desde el fin del Imperio Romano hasta la Ilustración pasan unos cuantos cientos de años eh...?

    ResponderEliminar
  4. @Fustigador cierto, pero no son relevantes xDD Aunque si te interesan, el link de "Para una Sociología de la sexualidad" que hay al final de la entrada habla de ello. Puedes leerlo :)

    ResponderEliminar

Deja aquí tu huella.